Todo lo que puede pasar en una cárcel de máxima seguridad cuando 5 perros entran

Paws for life 1

Imagínate estar condenado a cadena perpetua, sin más opción que las 4 paredes de una celda, tu nuevo “hogar” durante el resto de tu vida. Sí, cometiste un error; estás pagando por ello. Pero por ahí asoma un pequeño rayo de sol o -mejor aún- una cola que se mueve de emoción por verte…

Esto es lo que los prisioneros de una cárcel de máxima seguridad de California (Estados Unidos) experimentan con el programa Paws for life (Patitas por la vida) en asocio con la fundación animalista Karma Rescue (Rescate Karma), en el que los reos sirven a los canes al entrenarlos para que así tengan más posibilidades de ser adoptados. Este tipo de programas tiene trayectoria en Estados Unidos, pero es la primera vez que se realiza con prisiones que cumplen cadena perpetua.

Para ser partícipes del programa, los prisioneros se postularon a través de entrevistas y ensayos. Aquí algunas de sus razones para servir a los animales:

“Tenemos mucho por ofrecer a la sociedad (a través del programa), aun si potencialmente nunca seamos parte de la sociedad”, dice Christopher, quien concluye “y -oye- ¿Quien se puede identificar mejor con estar encerrado en una perrera que nosotros?”

Por otro lado, Travielle confiesa haber vivido egoístamente, lo que lo llevó a prisión. “Veo a Paws for life como una oportunidad para salvar la vida de un perro. Entiendo lo que es estar encerrado. También sé que este puede ser un programa que les salve la vida. Además, el programa me da un chance de devolver, de hacer algo por otro, de retribuir a una sociedad a la que fallé…”.

La primera promoción de este programa de 12 semanas terminó en agosto pasado. Participaron 14 prisioneros y 5 perros: Shelby, Oreo, Rendell, Chuey y Eddie, a punto de ser sacrificados. Actualmente 4 cuentan con hogar. Sin embargo, todo lo que pasó en ese tiempo deja una huella que no tiene contabilidad.

El programa me da un chance de devolver, de hacer algo por otro, de retribuir a una sociedad a la que fallé…

 

¿Quién rescató a quien?

Chuey con uno de sus entrenadores

“Este programa me enseñó amor incondicional. Chuey fue mi primer perro. Chuey no sabía por qué yo estoy en prisión, Chuey ni siquiera sabía que él estaba en una cárcel, que yo estaba en ahí… y los perros nos amaron de igual manera. Creo que (el programa) me ayudó a conectarme con la sociedad. Me ayudó a sanar y en cierto nivel esta me dio su perdón, porque ellos (los perros) están conectados a la sociedad a la cual no puedo alcanzar; entonces soy capaz de alcanzar a la sociedad a través de Oreo y Chey”, dijo Travielle cuando se graduó de Paws for life.

Para Jon, otro de los presos, esta experiencia “me hizo sentir como un ser humano, me dio valor propio de nuevo”. Mientras que para John M, quien ha estado en prisión más de 20 años, el programa le salvó la vida: “De pronto puedo amar de nuevo. Puedo sentir amor… todo esto viene de tener un perro”.

"Siento que estoy haciendo algo bueno y positiva", dice Chris.

“De pronto puedo amar de nuevo. Puedo sentir amor… todo esto viene de tener un perro”.

Por otro lado, los guardias de seguridad de la prisión aseguraron que el programa tuvo un gran efecto en ellos y en los otros prisioneros, pues trajo un efecto calmante en el personal. Ahora, en septiembre, se abrirá una nueva oportunidad tanto para los perros como para los prisioneros de crear un intercambio que a ambos, de alguna manera, les dará libertad.

En el día de graduación

Marcus, uno de los graduados.

FUENTE: HUFFINGTON POST

FOTOS: KARMA RESCUE




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