Qué es la libertad

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La libertad es incomprendida.

Hay un enfoque en ser capaz de hacer o de elegir. Piensa en tu supermercado local, y la libertad que tienes para tomar cualquier tipo de cereal ¡Cualquier tipo! Tanta libertad de hacer lo que quieres, en los niveles mayores y menores.

La libertad es incomprendida.

Pero ¿Qué pasa con la libertad de?

No me malinterpreten. Me encanta la libertad para hacer lo que quiera; pero, ¿Cuántas veces la utilizo? ¿Con qué frecuencia estoy impedido por sutiles, invisibles muros dentro de mí que me impiden abordar vuelos, encontrar nuevos restaurantes o romper mis rutinas? Yo no culpo a mí mismo, sabes. Eso es humano. La rutina es a menudo bastante agradable. Pero no siempre. Y vale la pena examinar cuando limitamos nuestras propias libertades.

Y vale la pena examinar cuando limitamos nuestras propias libertades.

Eso es porque la libertad para, mientras es justamente celebrada, tiene una hermana a menudo ignorada. Y esa es la libertad de.

Libertad de incluye la libertad de límites internos. Envuelve la libertad de los deseos que te llevan por la nariz a patrones irracionales. Si quieres ser rico, eso está bien. Esa es una opción que eres libre de tomar. Pero la libertad para esa obligación podría traerte la paz también.

La libertad para incluye de la capacidad de hacer lo que sea. Libertad de es sobre la paz interior a ser nada en absoluto.

Eso es una paradoja, y es algo que no entiendo completamente yo mismo. Pero para mí la libertad de refleja la más tranquila, pero no menos poderosa de las partes de la ecuación.

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Hay una teoría de que nada no es nada.

Pensamos en la nada como una ausencia, pero que si eso refleja un equilibrio perfecto, de la misma manera -como me fue descrito recientemente a mí- que California (Estados Unidos) en invierno no tiene clima. Es simplemente perfecto. Y es perfecto, no por lo que es, sino por lo que no es. No es caliente o frío, o nublado o soleado, o con nieve o viento. Simplemente es. Es meditativo afuera y hace que sea más fácil de entender el concepto de la “nada” como algo en sí mismo.

Vamos a trabajar con esa idea de un perfecto; no una nada vacía, sino una nada que se pueda llenar con sus pasiones y apacibles alegrías.

En primer lugar, ¿Cómo nos vaciamos?

¿Cómo nos vaciamos?

Se libre de miedo, de ansiedad, de ser angustiarte de una imaginada futura ansiedad. ¿De dónde se vuelven tus ambiciones en las trampas? ¿Cuándo tus esperanzas que se unen a una forma anticuada, forzada de vivir?

Busca fluidez. Deja de tratar de hacer que las cosas sucedan cuando no lo hacen realmente en forma. Cree en ti mismo lo suficiente como para renunciar; no porque no eres lo suficientemente bueno, pero porque tú sabes, cuando sea el momento adecuado, estarás de vuelta en ello.

Busca fluidez.

Vivir bien es un arte. La validación viene de la paz y la aceptación, no persiguiendo. No digas que cuando “esto” suceda estarás satisfecho, porque entonces la persecución es lo que te llena, no el logro.

No veas el presente como un obstáculo para un futuro imaginado. Acéptalo, vive en él, decóralo y hazlo tuyo.

No veas el presente como un obstáculo para un futuro imaginado. Acéptalo, vive en él, decóralo y hazlo tuyo.

Eso está todo bien y bueno para vaciar tu vida de lo malo, pero ¿Cómo la llenamos de nuevo?

¡Simple! Nosotros tomamos las cosas que queremos. No de manera destructiva, pero constructiva. He aprendido con el tiempo que tú haces solamente las cosas que quieres, no los que crees que deberías. Eso significa que es importante que sigas su ritmo. Escoge lo que te gusta hacer, las cosas que tú quieres hacer. Ya sabes, las cosas al igual te gusta hacer y las que estás feliz de haberlas hecho. Esas son las ganar-ganar, las cosas que equilibran una libertad para elegir y la libertad de las tensiones que te imponen.

Leer, ir al gimnasio, ver a los amigos, ver buenas películas y trabajar en las cosas que te apasionan en las fiestas son todas buenos ejemplos de cosas para hacer. Siempre te sentirás bien por haberlas hecho y -en un mundo perfecto- esas son las cosas que te naturalmente quieres hacer de todos modos. La libertad de no significa una vida vacía, después de todo; sólo significa una simplificada, uno más libre.

Hay otras cosas que te gusta hacer, por supuesto: comer hamburguesas con tocino y queso, darle en la boca a los sufridores, abrirte paso a un trabajo bien pagado, porque es un trabajo bien pagado… pero ¿de verdad quieres eso? ¿O es te imponen reglas silenciosas que eliminan tu libertad de, como ansiedad, dolores de estómago, cólera interna o estrés?

Necesitas todas esas cosas de arriba. Un trabajo bien pagado, hamburguesas con queso y darle a los sufridores en la boca son todas partes de la condición humana -seguro- y debes disfrutar de ellas cuando sea el momento adecuado. Pero tal vez esas no son las cosas que glorificas sin cesar. Estas son las cosas en las que aplicamos nuestra libertad para, pero que a menudo limitan nuestra libertad de sus efectos secundarios.

Considera, en tu vida, el secreto del equilibro. Porque todo el mundo habla de la libertad como si fuera una eterna espiral, al igual que más es mejor y el exceso imposible, y esa paz es de alguna manera aburrida. Pero no lo es. Al igual que en California en el invierno, hay placeres en ausencia.

Al igual que en California en el invierno, hay placeres en ausencia.

Vacía tu vida de las restricciones silenciosas que te atan, y sé consciente del equilibrio entre escoger lo que quieres y estar atado y limitado por esos mismos deseos.

Mira lo que pasa cuando eres libre de ti mismo. Puedes encontrarse libre de hacer más que nunc antes.

Mira lo que pasa cuando eres libre de ti mismo.

ESCRITO POR LEV NOVAK EN THE THOUGHT CATALOG | TRADUCCIÓN: POSITIVA