Arfid, un trastorno alimenticio que puedes evitar en tus hijos

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Así como la anorexia o la bulimia, el trastorno de la ingesta de alimentación selectiva o Avoidant Restrictive Food Intake Disorder (Arfid), en inglés, es una enfermedad que afecta terriblemente a la nutrición de nuestros hijos. Sin embargo, su solución no está en los alimentos.

De qué trata Arfid, pues como su nombre lo dice, es un trastorno alimenticio que hace que la persona sólo coma un tipo de alimentos. Por ejemplo, alguien que sólo coma papas fritas o no coma vegetales ni carnes… Suena raro, pero realmente es algo que sucede, pero a veces no nos damos cuenta.

El trastorno ha sido reconocido muy recientemente, pues hasta ahora se ha considerado como un comportamiento que puede confundirse con mala educación o con niños consentidos y caprichosos que sólo quieren comer ciertos alimentos. Actualmente esta patología fue admitida en la última revisión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Consecuencia de este trastorno alimenticio

Su principal consecuencia es la deficiencia nutricional, sobre todo porque los principales alimentos evitados son aquellos ricos en vitaminas, minerales y fibra como las frutas, legumbres y pescado.

“Si la carencia de estos nutrientes puede tener efectos negativos en los adultos en niños mucho más”, dice Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca).

En los niños, “el crecimiento está en función del valor calórico y nutritivo de la dieta. También lo está el crecimiento neuronal e intelectual. Un niño que es muy selectivo a la hora de comer tiene un rendimiento académico muy malo. Tendrá un fracaso escolar prácticamente seguro”, explica el experto. Además, debido a la carencia de nutrientes, el niño tendrá las defensas bajas y sufrirá de anemia.

Un niño que es muy selectivo a la hora de comer tiene un rendimiento académico muy malo.

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Evita que tu hijo sufra un trastorno alimenticio

La patología comienza en la niñez y se puede extender hasta la adolescencia. Aunque una de las principales consecuencias de este trastorno sea la deficiencia nutricional, Román señala que este síndrome, al igual que la anorexia y la bulimia, es psiquiátrico.

“La ayuda nutricional es fundamental sobre todo en casos en los que el paciente necesite una recuperación física, pero el tratamiento es psicológico y psiquiátrico como con la anorexia y la bulimia”, explica.

Según expertos en el tema, aunque no exista una causa clara que haga florecer este trastorno, podría haber una relación con los problemas en el vínculo entre el niño y su cuidador. Un niño muy pequeño, al no poder expresarse con palabras, utiliza otras formas de comunicación como llorar, escupir la comida o gritar. Estas conductas resultan estresantes para los padres o cuidadores que -para evitar estos comportamientos- optan por darles solo los alimentos que sean de su gusto. Explica Toni Grau, psicoterapeuta del Instituto de Trastornos Alimentarios de Barcelona. Sin embargo, esto podría desarrollar el trastorno alimenticio Arfid.

De esta manera, la iniciativa de introducir nuevos alimentos se debilita y se perpetúa el círculo de mala alimentación, en el que el niño no comería otra cosa que no sea lo conocido. Es así que un simple “no quiero” o un “esto no me gusta”, dicho por un niño ante un plato de comida que no le agrada tiene que ser llevado con tranquilidad e inteligencia.

Un simple “no quiero” o un “esto no me gusta”, dicho por un niño ante un plato de comida que no le agrada tiene que ser llevado con tranquilidad e inteligencia.

Además, los niños son grandes imitadores de sus progenitores, así que si los pequeños ven que sus padres son selectivos a la hora de comer, seguramente tiendan a rechazarlo ellos también. Sé su mejor ejemplo.

Es así que en casa, tanto para niños como adultos debe ser igual de importante incluir en la dieta alimentos de todo tipo, siempre y cuando aporten con su salud y nutrición. “Comer es un proceso aprendido por lo que para conseguir una correcta nutrición de los más pequeños habrá que armarse de paciencia e introducir los alimentos poco a poco dentro de un ambiente social y familiar”, indica Román.

Si poco a poco vas integrando métodos para que todos en casa ingieran comidas saludables, “el niño va aceptando poco a poco las diferentes texturas y sabores de los diferentes alimentos”.

Dale clic a: Estudio: niños comen más frutas y vegetales cuando juegan primero.

FUENTE: BBC MUNDO | IMÁGENES: PIXABAY




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